22 de octubre de 2007

Patagonia: tierra de gigantes


La gran Evelyn Pfeiffer, incansable periodista amante de las tierras del extremo austral y experta en toda clase de temas ecológicos, científicos y de cosas outdoors, escribió para nosotros en VIVE! hace unos meses un artículo sobre los misterios de la Patagonia. Acá lo rescato y, de paso, los invito a ver el blog de Evelyn.

Hernando de Magallanes comandó la primera expedición que recorrió el estrecho que lleva su nombre. Fue él quien bautizó a sus habitantes como patagones y ahí comenzó la leyenda. ¿Quiénes eran estos seres? ¿Tehuelches, milodones o seres míticos?

"Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos". (Génesis, 6:4). Probablemente este relato bíblico sea el primer indicio de la existencia de gigantes en la Tierra. Verdad o no, son seres que han traspasado la mitología, el arte y que incluso revolucionaron a españoles y portugueses en su empresa de conquistar América.

Fue en el año 1520 cuando se produjo el primer encuentro entre el hombre blanco y los indígenas de las tierras más australes de nuestro continente. Las naves comandadas por Hernando de Magallanes se refugiaron por mal tiempo en la actual bahía de San Julián, en la provincia de Santa Cruz, Argentina. Antonio Pigaffeta, cronista del viaje de Magallanes, narra el acontecimiento, dando así origen a la leyenda de los “hombres gigantes”:

“Arrancando de allí, alcanzamos hasta los 49 grados del Antártico (…). Un día, de pronto, descubrimos a un hombre de gigantesca estatura, el cual, desnudo sobre la ribera del puerto, bailaba, cantaba y vertía polvo sobre su cabeza. (…) Era tan alto él, que no le pasábamos de la cintura, y bien conforme”.

Fue el mismo Magallanes el que bautizó a estos indios como patagones. ¿Pero qué fue lo que vio este navegante portugués?

Los de pie grande

Los indios que describe Magallanes eran aonikenk, más conocidos como tehuelches. Su territorio se extendía entre el Estrecho de Magallanes y el río Santa Cruz, el que recorrían cazando animales y recolectando el alimento que les proporcionaba la vegetación de la pampa. Una de las características de este pueblo era que tenían una estatura bastante privilegiada, con un promedio de 1,80 metros y se dice que incluso algunos llegaban a los 2 metros.

Tal como nos enseñaron en el colegio, muchos sostienen que estos hombres dejaban grandes huellas en la nieve (“pata grande”), ya que cubrían sus pies con unas sandalias de piel de guanaco. Eso hubiera derivado en el término patagones. Sin embargo, ni en castellano, portugués o italiano, el aumentativo de patagón –"patudo"– es el adecuado.

Según Mateo Martinic, Premio Nacional de Historia y especialista en la Patagonia, los indígenas tenían los pies pequeños, por lo que descarta de inmediato aquella creencia. Y concuerda en que los aonikenk eran altos, pero en ningún caso gigantes.

El gran Pathagon

Actualmente, la gran mayoría de los historiadores concuerda con otra teoría sobre estos supuestos gigantes. “En el siglo XVI las novelas de caballería eran la locura del momento y Magallanes era un fiel lector de ellas. Cuando vio a este indígena, que era un ser medio extraño, vestido con pieles, le recordó al gigante Pathagon de una novela de la época. Se cree que de ahí derivaría el nombre”, asegura el historiador.

El libro del que hace referencia es Primaleón o también conocido como Segundo Libro de Palmerín de Olivia, del año 1512. Ahí se relata:

“Mas todo es nada con un hombre que agora ay entr'ellos que se llama Patagón. Y este Patagón dizen que lo engendró un animal que ay en aquellas montañas, qu'es el más dessemejado que ay en el mundo (...). E tenía la cara tan espantosa que ponía pauor a quien lo miraua, e no parecía sino el mesmo diablo, que parecía que por los ojos echaua fuego, e tan disforme estaua que no ay hombre que vos lo pudiesse contar e gimiendo muy fieramente de verse ansí preso”.

Tierra de milodones

Fue en 1895 cuando se descubrió la “Cueva del Milodón”, a unos 20 kilómetros de Puerto Natales en la XII Región. La piel, pelos y excrementos encontrados en excelentes condiciones hicieron creer que todavía existían ejemplares del Mylodon darwinii. Incluso el diario británico Daily Express le encargó la tarea a Hesketh Prichard de encontrar un milodón a principios de 1900. Obviamente, la travesía no tuvo los resultados esperados.

“La creencia de que los pueblos indígenas del tiempo de Magallanes podrían haber coexistido con el milodón es absolutamente incorrecta. Ellos desaparecieron hace unos 10.000 años, cuestión que está comprobada por la arqueología”, asegura Mateo Martinic. Tampoco nadie ha podido asegurar con certeza que este mamífero herbívoro, pariente del perezoso amazónico, hubiera coexistido con los preindígenas de la zona. Tema que sigue en discusión.

Si bien no hay evidencia arqueológica que demuestre la existencia de seres enormes en esas tierras, el relato de Pigaffeta es claro: vieron gigantes en la Patagonia. A menos que aparezcan nuevas pruebas, posiblemente siempre nos estaremos preguntando si lo que describió Magallanes fue tan sólo una exageración o si realmente existió algo más que nuestra ciencia aún desconoce.

RECUADRO: Más relatos de gigantes

Aunque las opiniones entre los estudiosos de la Biblia son controvertidas, algunos creen que ángeles se habrían relacionado con mujeres dando a luz a gigantes, conocidos como nephilim. Estos seres habrían sido los causantes de un gran daño y desequilibrio entre los hombres, por lo cual Dios habría decidido limpiar la tierra, mandando el diluvio universal.

Pero no sólo en la Biblia aparecen mencionados estos enormes individuos. Por ejemplo, resuena el nombre de Gilgamesh en la mitología sumeria, los titanes en los relatos griegos y los gigantes en la mitología nórdica, entre muchos otros.

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